domingo, 11 de diciembre de 2011

LA SALIDA DEL EURO. IMPLICACIONES.


Dada la situación económica española, se ha llegado a mencionar la posibilidad de abandonar el euro. Ello daría lugar a una serie de consecuencias que desde mi punto de vista afectarían de muy diversas maneras:


1.-Tipo de cambio: La primera de estas consecuencias sería que esta nueva moneda se devaluaría fuertemente frente al euro en el momento de la conversión. Esta conversión se haría por sorpresa para evitar movimientos especulativos de deslocalización de divisas, es decir, evitando la previa conversión de euros a otras divisas refugio, principalmente dólar o activos refugio, el más común el oro. Posteriormente a esta primera y brusca devaluación, se produciría una segunda devaluación en los mercados de divisas, menos brusca en el tiempo y muy difícil de cuantificar y que dependería en gran medida del grado de devaluación inicial.


Esta segunda devaluación no se produciría tanto por el intercambio de la nueva moneda por otras más fuertes, que se vería impedido mediante el establecimiento de un “corralito” cuya finalidad sería evitar la descapitalización del país mediante la evasión de divisas, sino por la desconfianza creada en los mercados. Desconfianza debida a la incertidumbre generada en cuanto a la posibilidad del país de hacer frente a su deuda, que a su vez sería función de las posibilidades de crecimiento y de la evolución de de variables macroeconómicas  tales como inflación, balanza por cuenta corriente, estructura económica, etc...

2.-Inflación.-Estas devaluaciones darían lugar a una importante elevación de la inflación reduciendo el poder adquisitivo. Esta inflación llegaría a ser elevada como consecuencia del mayor precio de los productos importados, hecho de gran importancia en países como España que presentan déficit comercial persistente, debido principalmente a la importación de  productos energéticos que se comercian en dólares.

3.-Tipos de interés-A su vez la inflación daría lugar a la implantación de políticas monetarias restrictivas con subida de los tipos de interés que ahogarían el crecimiento económico dificultando la salida de la crisis.

4.-Hipotecas-Los ciudadanos estarían preocupados por qué pasaría con sus hipotecas. Lo lógico es que pasasen a estar denominadas en la nueva moneda y no se incrementase el principal a devolver. Sin embargo, la evolución de la economía podría dar lugar a una elevación de los tipos de interés que elevasen considerablemente las cuotas mensuales haciendo difícil su pago y repercutiendo esto sobre el sistema financiero.

5.-Deuda Pública-La deuda pública emitida en el exterior permanecería en euros, sin embargo, al cambiar de divisa, la economía crecería en la nueva divisa fuertemente devaluada que haría mucho más complicado devolver los intereses y principal de la deuda denominada en euros. Esto generaría inestabilidad en los mercados de deuda y haría elevarse la prima de riesgo, lo que a su vez podría implicar el cierre de los mercados de deuda a nuevas emisiones temporalmente.

La imposibilidad del pago de la deuda sería prácticamente un hecho que llevaría al default (imposibilidad de pago) y quita de la deuda (reducción o condonación de un porcentaje del nominal de dicha deuda). Este hecho a su vez tendría un efecto dominó sobre otros países ya que implicaría la asunción de pérdidas de los acreedores como consecuencia de la quita. Los afectados podrían ser sobre todo entidades bancarias, de seguros y planes de pensiones, pudiendo ser necesario que los Estados correspondientes salieran en ayuda de estas entidades, sobre todo bancos, para evitar la quiebra del sistema. Esta ayuda implicaría la emisión de deuda, incremento de primas de riesgo país y mayores costes financieros para estos países. Por este motivo tampoco le interesa a otros países la salida de España del euro.

6.-Las empresas-A nivel de las empresas, la deuda exterior permanecería en euros y los gastos financieros podrían ahogar  a las empresas haciéndolas quebrar, lo que incrementaría el paro y el gasto del Estado en forma de subsidios, incrementado la deuda del país o más bien monetizando estos nuevos gastos (emitiendo moneda por los nuevos bancos centrales, que habrían recuperado esta potestad que ahora está en manos del BCE). Esto daría lugar a una mayor masa monetaria en circulación que a su vez provocaría a mayor inflación y contribuiría a una mayor devaluación de la nueva moneda.



Sin embargo, para las empresas, la devaluación presentaría la ventaja de un incremento considerable de la competitividad, ya que los precios de los productos exportados se reduciría considerablemente. Aunque esta ventaja podría ser corta en el tiempo, ya que otros países podrían establecer aranceles que incrementasen los precios en los países de destino e incluso, según los expertos, esta ventaja competitiva podría ser efímera, ya que si no se llevasen a cabo cambios estructurales (mercado laboral, sector público y economía productiva) pronto perderíamos la ventaja del efecto divisa.

Como se puede observar, la salida del euro tendría consecuencias desastrosas, pudiendo incluso dar lugar a una depresión y por tanto sería conveniente evitar dicha situación. Yo personalmente creo que las posibilidades de que esto suceda son mínimas, pero nunca se puede excluir que pueda ocurrir. En el caso de que ocurra, el anuncio será por sorpresa, aunque en el ambiente ya se vaya respirando lo tenebroso de la situación. Por tanto, y para evitar sorpresas desagradables, yo os sugeriría que tuvieseis algo de “metálico” en casa y además diversificaseis vuestros ahorros en monedas distintas al euro. Esto se puede hacer teniendo cuentas en dólares o mediante fondos de inversión denominados en monedas distintas del euro. Si no queréis abandonar el euro también existe la posibilidad de invertir en fondos que tengan sus activos en acciones de empresas alemanas o deuda alemana, ya que si se rompe el euro el marco será una moneda más fuerte y si España lo abandona, Alemania seguirá en el euro.

No es que piense que vaya a suceder, pero ser precavido nunca está de más.

1 comentarios:

  1. Que no pase nunca, pero, por si las moscas, seguiré tu consejo e invertiré en otra moneda.

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